jueves, 12 de enero de 2017

Chile. Los choferes del transporte colectivo conocen la ruta: La huelga comenzó

“Por nuestros compañeros… como abusan, no nos pagan la quincena, nos echan a los sindicalistas y a quienes reclaman… Hasta cuando… compañeros”.
Últimas palabras del chofer y dirigente sindical del Transantiago, Marco Antonio Cuadra, antes de quemarse a lo bonzo el 2 de junio de 2014. Murió hospitalizado 25 días después.

Andrés Figueroa Cornejo  

Un millar de choferes de la empresa Vule S.A. del sistema de transporte colectivo de la metrópolis chilena, Transantiago, se arrojaron a la huelga el 12 de enero de 2017 ante la negativa sistemática de la firma respecto de sus demandas salariales y del mejoramiento de sus condiciones laborales.

Se trata de la línea 300 del privatizado transporte público inaugurado el 2007 por la primera administración de Michelle Bachelet y cuya primera etapa fue ejecutada por el mandatario anterior, Ricardo Lagos Escobar, actual precandidato a las elecciones presidenciales de 2018.
Santiago es la capital de la vanguardia capitalista en América Latina y en buena parte del mundo. Y en Chile todo es mercancía. Desde el agua, la tierra, el aire, la integralidad de las relaciones sociales e individuales.

El mercado del trabajo está sometido a la superexplotación, al subcontrato, a la precarización, a la polifuncionalidad, y al conjunto de fenómenos enmarcados en la llamada “flexibilidad laboral”, tanto en el ámbito privado como en el estatal. La fuerza de trabajo organizada en sindicatos-empresa (no ramales o sectoriales) es mínima, y aquella fracción con capacidad de negociación con el empresariado es más insignificante todavía.

Asimismo, Chile es una de las sociedades líderes del globo en enfermedades asociadas a la salud mental, como la depresión y otras dolencias similares. Sin embargo, su puesto estelar en materia de dolores psiquiátricos no es resultado del clima, del carácter chileno, de la genética o de la geografía. Se encuentra íntimamente ligado a las formas que adquiere el trabajo. Al miedo, a la ansiedad, a la impotencia que emerge de la inseguridad laboral. El terror al desempleo, a diferencia de otros países, es superior a perder o carecer de la plenitud erótica, por ejemplo. Y en consecuencia, el trabajo tiende a vincularse con el displacer, con el sufrimiento, con la angustia permanente “por llegar a fin de mes”. El trabajo como “realización personal y social” es tan fantástica como la galaxia más remota. De hecho, el trabajo es la negación del sujeto y de la libertad. Es desintegración, calvario, puro extrañamiento y deshumanización.

En medio de la adversidad, los choferes del Transantiago tienen clara la ruta y ya ofrecen organización, lucha y resistencia.

La huelga

En el contexto de la negociación colectiva de los sindicatos números 8 y 42 de buses Vule S.A., más de mil conductores del Transantiago votaron la huelga y un proceso de paralización, que se efectivizó desde el primer turno del jueves 12 de enero de 2017. Es una de las huelgas de mayores dimensiones desde que fue implementado el presente sistema de transporte metropolitano.

Los trabajadores de la línea 300 exigen un salario base más próximo a sus necesidades, un incremento en los bonos de almuerzo, movilización, validación, capacitación. Uno de los argumentos-fuerza de los trabajadores es que la empresa obtiene 1.900 millones de pesos (más de USD287.000) en utilidades anuales. Semejantes ganancias resultan de los bajos salarios para los trabajadores y del alto precio de los pasajes para los usuarios. De hecho, el pasaje del Transantiago es uno de los más caros del Continente en relación al sueldo mínimo.

Como es habitual, la decisión de adoptar la huelga corresponde a una medida de fuerza histórica y de última instancia de los asalariados ante la falta de disposición de la compañía a la hora de negociar respecto de sus demandas laborales.

El dirigente sindical Rafael Contreras solicitó “comprensión y solidaridad a los pasajeros, que si bien se verán afectados en sus planes de viaje mientras dure la huelga, sabrán comprender que nuestra lucha se da para mejorar la condición de los trabajadores, e inmediatamente, para poder brindar un mejor servicio”.

Por su parte, el dirigente Luis Faúndez señaló que “la huelga fue forzada por la propia empresa al mostrarse completamente intransigente frente a nuestras reivindicaciones de mejores condiciones laborales. Ellos se llenan los bolsillos con el alza del pasaje, con la subvención que el Estado les da mediante los impuestos de todos, y a nosotros, a los que hacemos funcionar el transporte público en la ciudad, nos dan migajas. Por dignidad y por mejores vidas para nuestras familias no nos ha quedado otra alternativa que ir a la huelga”.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Chile. Caso Mauricio Hernández Norambuena: “Hoy es el comienzo del fin de su cautiverio feroz”

“Bailé, con el aire bailé / Al abrirse las celdas / Y ver a mi padre volver / Lloré, bailé.”
José Seves

Andrés Figueroa Cornejo   

Actualmente Mauricio Hernández Norambuena se encuentra confinado en la Prisión Federal de Mossoró, en Río Grande del Norte, Brasil, a más de 5 mil kilómetros de Santiago de Chile, luego de casi 15 años de presidio en los más cruentos penales de la república carioca, acusado por su participación en la retención involuntaria de un empresario de ese país por motivos políticos, sin ningún compromiso de hechos de sangre.

Mauricio desde muy joven se integró a la lucha antifascista que libró el pueblo chileno en contra de la dictadura militar y cívica representada por Augusto Pinochet. Tanto en países del mundo que sufrieron genocidios descomunales bajo el horror del fascismo y el nazismo, como en los territorios de América Latina respecto de sus innumerables tiranías de fauces y bestias contra la mayoría oprimida, muchas personas que asumieron la misma conducta política y ética que Mauricio Hernández, hoy ocupan cargos públicos y reciben honores planetarios. Mauricio Hernández Norambuena, no. Muy por el contrario.

Frente a la resolución del ministro en visita extraordinaria de la Corte de Apelaciones de Santiago, Mario Carroza, el pasado 13 de diciembre, el abogado de Mauricio Hernández, Alberto Espinoza, expresó que “Antes que todo, la familia y los amigos de Hernández Norambuena, premios nacionales de diversas disciplinas, intelectuales chilenos e internacionales y destacadísimas personalidades del arte y la cultura del país, continuamos bregando por la libertad integral de Mauricio. Reconocemos como un gran avance la resolución del ministro Mario Carroza al momento de acoger parte de nuestra solicitud y resolver la prescripción gradual de las dos penas que mi defendido purgó hasta diciembre de 1996, rebajándolas en un grado y dejando cada una de ellas en 15 años y un día”.

-¿Por qué comporta un avance tan importante la rebaja penal?

“Porque con la resolución del juez Carroza se remueve un impedimento en relación a una condición que pone Brasil para la subsiguiente extradición a Chile de Mauricio Hernández. Una vez que la sentencia quede firme y ejecutoriada, Brasil debe dar cumplimiento al traslado de mi defendido a nuestro país.
Por otro lado, la familia de Mauricio presentó una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que no sólo ya fue acogida a tramitación, sino que está en los momentos de la emisión del informe de fondo. En la práctica ello significa que la CIDH ha reconocido que existe una situación de violación de derechos humanos, en particular por el régimen carcelario que Brasil ha aplicado en contra de Hernández Norambuena. Lo que se espera es que en los próximos meses la CIDH presente una denuncia a la CorteInteramericana de Derechos Humanos con el propósito de condenar al Estado brasileño por lo relatado”.

-¿Qué acciones se necesitan ahora?

“Nosotros exhortamos al gobierno chileno para que reclame el cumplimiento de esta decisión judicial. Eso acelera su retorno al país. Aunque parezca contradictorio que mientras exigimos la libertad de Mauricio, ahora estemos en la lucha porque cumpla la pena en Chile, ello tiene una explicación bien concreta y urgente. En Brasil, Hernández Norambuena ha sido mantenido bajo el llamado Régimen Disciplinar Diferenciado (RDD), un sistema de tortura y confinamiento que busca el aniquilamiento físico y mental del detenido; un doble castigo basado en el aislamiento y la incomunicación que ha debido enfrentar con entereza sorprendente. Ese tipo de encierro permanente significa un conjunto de limitaciones, derecho a visita sólo a la familia directa, no acceso a los medios de comunicación, no contacto con otros internos. Solamente puede ver a los gendarmes de las respectivas cárceles donde ha permanecido y mirarlos a los ojos es motivo de un castigo superior.
Él se encuentra en una celda de aislamiento, de dos por tres metros, sin luz natural, donde está la cama y el baño, sin derecho a evacuación de su excusado si no lo dispone el custodio. Debe permanecer encerrado 22 ó 23 horas diarias. Habitualmente lo sacan a un pequeño patio una hora diaria. Mauricio es la única persona que en Brasil ha soportado el RDD de manera tan prolongada (casi 15 años).
Ya en Chile, podremos ofrecer en mejores condiciones las acciones tendientes a conseguir su más pronta libertad.”

Alicia Lira, Presidenta AFEP: “Mauricio arriesgó su seguridad para terminar con la cultura de la muerte”

La Presidenta de la Asociación de Familiares de Ejecutados Políticos de Chile (AFEP), Alicia Lira, manifestó que “nosotros reivindicamos la significación de la lucha de Mauricio Hernández Norambuena durante los peores años en que actuó el terrorismo de Estado en nuestro país. Él fue uno de los miles de chilenos y chilenas que resistieron empleando todas las formas de lucha en contra de la tiranía. Mauricio arriesgó su seguridad, su comodidad, su bienestar económico, para terminar con la cultura de la muerte. Por eso la AFEP es parte de la campaña por la restitución de todos los derechos que a él se le violentan en Brasil. Porque aquí, en medio de la impunidad que vivimos, es impresentable que se le nieguen los derechos a una persona que resistió dignamente a la dictadura, mientras que otros que exterminaron, violentaron, torturaron, quemaron a gente viva, gocen de total libertad. Mauricio debe volver a Chile y sus derechos y dignidad personal tienen que ser resguardadas. Nos alegramos de que Mauricio no sea uno más de los detenidos desaparecidos o de los ejecutados políticos en Chile.

La cultura y los intelectuales

La destacada actriz de teatro, cine y televisión, Catalina Saavedra, dijo que “como representante del mundo de la cultura, me solidarizo humanitariamente con la causa de Mauricio Hernández”.

Por su costado, el periodista y escritor Víctor Hugo Robles, “El Che de los Gay”, afirmó que “como representante del activismo que ha contribuido a ampliar la democracia sexual en Chile y desde el respeto de la diversidad política y del respeto a la integridad de nuestro propio cuerpo, nos hacemos cómplices de los luchadores sociales como Mauricio, que contribuyeron al fin de la dictadura. Por eso pedimos su libertad y el cuidado de su integridad física. Por eso estamos solidarizando con él y con su familia y nos hacemos parte de este movimiento nacional e internacional que exige su libertad”.

Laura Hernández: “Con Mauricio en Chile podremos defender por fin sus derechos conculcados en las cárceles de Brasil”

Por otro lado, la hermana y doctora en medicina de Mauricio Hernández, Laura Hernández, precisó que “este es el momento más cercano de tener a Mauricio entre nosotros. Aunque eventualmente él se encuentre en alguna cárcel de Chile, implicará facilitar la defensa de sus derechos que durante casi 15 años le han sido conculcados en Brasil. Cuando decimos que actualmente estamos bastante esperanzados tiene que ver con que jurídicamente nuestros argumentos resultan irrefutables y con que en nuestro país existe la posibilidad cierta de un indulto.
Pero también como familia de Mauricio Hernández sabemos que la situación puede tornarse adversa si es que las organizaciones sociales y los más diversos movimientos sociales no continúan denunciando la situación inhumana en la que se encuentra. Hoy es el comienzo del fin de este especial ensañamiento en contra de mi hermano, que no ocurre con otros prisioneros en Brasil ni con quienes cayeron con él. Al comienzo sólo solicitábamos, pedíamos. Hoy es la hora de la exigencia y de no bajar la guardia.”

Laura Hernández Norambuena finalizó su intervención comunicando que el próximo 28 de diciembre en el Museo de la Memoria (Matucana 501, Santiago, Chile) se efectuará un conversatorio sobre la situación de Mauricio; y el 29 de diciembre se realizará el lanzamiento de un libro que reseña desde la perspectiva de Mauricio la lucha armada que libró el Frente Patriótico Manuel Rodríguez. El texto se presentará en la Biblioteca Nacional (Alameda 651, Santiago, Chile).

*A  la conferencia de prensa asistieron Alicia Lira, Laura Hernández, Carla Pellegrin, Catalina Saavedra, Víctor Hugo Robles y Alberto Espinoza.

Foto gentileza de Marucela Ramírez

domingo, 11 de diciembre de 2016

Chile. Jaime Castillo Petruzzi: “Nuestra lucha es por el socialismo y el comunismo”

Entrevista con el internacionalista revolucionario chileno, luego de 23 años de cautiverio político en Perú

“Quien quiere hoy día combatir la mentira y la ignorancia y escribir la verdad, tiene que vencer por lo menos cinco dificultades. Deberá tener el valor de escribir la verdad, aun cuando sea reprimida por doquier; la perspicacia de reconocerla, aun cuando sea solapada por doquier; el arte de hacerla manejable como un arma; criterio para escoger a aquellos en cuyas manos se haga eficaz; astucia para propagarla entre éstos. Estas dificultades son grandes para aquellos que escriben bajo la férula del fascismo, pero existen también para aquellos que fueron expulsados o han huido, e incluso para aquellos que escriben en los países de la libertad burguesa.”
B. Brecht
 
Andrés Figueroa Cornejo  

En la sala de eventos de Le Monde diplomatique de Santiago de Chile, el revolucionario internacionalista de origen chileno, Jaime Castillo Petruzzi, ofreció una exposición sobre su perspectiva respecto de la lucha por la libertad de las y los prisioneros políticos de Chile y del mundo, y de las tareas de las y los revolucionarios en el país andino.

Jaime Castillo, ex militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria chileno, MIR, permaneció 23 años en las cárceles del Perú en su condición de militante del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, MRTA, de esa nación, y logró su libertad y retornar a Chile el 15 de octubre de 2016.

“Mi historia es la de miles y miles de jóvenes que vivieron la experiencia del gobierno de la Unidad Popular de 1970-73. Entonces resultaba inevitable participar en la contienda política. A la fecha del golpe de Estado yo era un muchacho de 17 años. Una de las experiencias que me marcó en el plano estrictamente personal fue la detención y desaparición de dos compañeros de curso del Liceo Nº 7 el 29 de junio de 1974. Ellos jamás habían tomado un arma siquiera cuando fueron apresados por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) y el Ejército de la dictadura. Uno de los compañeros que también estaba considerado para ser hecho desaparecer era yo. Estuvieron al borde de capturarme”, arrancó su alocución el internacionalista y revolucionario socialista.

-¿Qué significó para ti la caída de tus jóvenes compañeros?

“Marcó un giro en mi vida. Entonces yo militaba en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y tenía responsabilidades políticas como joven de secundaria. Sin embargo, la situación que atravesaba el MIR en aquel momento era devastadora. La acción de la policía política de la tiranía había logrado atrapar a muchos militantes del MIR, como, obviamente, a militantes del conjunto de las organizaciones de izquierda de la época. En lo que a mí compete, la estructura a la que pertenecía se encontraba diezmada y el compañero de mí responsable me ordenó salir del país. Eso fue muy chocante porque el MIR tenía la política del ‘no asilarse’. Pero entonces la debilidad orgánica del MIR era terrible. Carecíamos de infraestructura, de documentación, etc. Y fue así que llegué a Francia.”

La hermandad con Víctor Polay

-Tu salida de Chile y arribo a Francia no fue el fin de nada…

“En Francia tuvimos la fortuna de conocer a muchísimos exiliados de América Latina, de Brasil, uruguayos, argentinos, peruanos. Fue entonces que me hermané con Víctor Polay Campos, actual Comandante General del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, MRTA del Perú, hoy detenido en la Prisión Militar de la Base Naval del Callao, junto al compañero Miguel Rincón Rincón, ambos condenados a 35 años de cautiverio.”

-¿Por qué Víctor Polay y Perú?

“La amistad con Víctor Polay nació a fines de 1974 y perdura hasta hoy. Se trata de una relación donde más que compañeros, somos hermanos. Pasaron los años 70 y a mediados de 1986 yo fui destinado a trabajar con los compañeros del MRTA en el Perú, una organización nueva, joven. Los compañeros de la Dirección del MIR chileno me enviaron a colaborar con ellos y, como digo en tono de broma, lo que serían sólo tres meses se convirtieron en 30 años.”

-¿Qué impresión te dejó el Perú de la época?

“Cuando llagamos a Perú nos encontramos con un paraíso de lucha política y revolucionaria, de construcción de fuerzas sociales, políticas y militares. Fue una experiencia riquísima. Luego de tres años logramos participar en la irrupción de la guerrilla rural del MRTA. Eso fue gratificante de acuerdo a la experiencia del MIR en el intento guerrillero de Neltume que fue aplastada por la dictadura en Chile. Allí muchos compañeros combatieron en las más difíciles condiciones y fueron asesinados en la mayor de las desigualdades de condiciones y fuerzas. Muchos de ellos no cayeron en combate, sino que fueron simplemente masacrados.

Lo que nos tocó vivir en Perú entre 1986 e inicios de 1989 fue tremendamente fructífero en todos los niveles. La descomposición del régimen de Alan García y el crecimiento de las guerrillas tanto de Sendero Luminoso, como del MRTA, provocaron que el país se encontrara absolutamente convulsionado.”

“Los prisioneros políticos en Chile deben organizarse y lograr crear puentes de solidaridad con la sociedad”

-¿Y Chile?

“Yo retorné a Chile en octubre de 1989, después del plebiscito del Sí y el No, porque me encontraba en la última de las listas de 50 personas que no podían volver a territorio chileno. Esa lista se vino abajo después del plebiscito. La idea entonces era quedarme acá y hacer familia. Sin embargo, nos volvieron a llamar de Perú a mediados de 1990 para apoyar tareas asociadas a la liberación de compañeros prisioneros políticos. Allá la mayoría nos mantuvimos enteros como internacionalistas en medio de una cacería infame. Uno de ellos, Alejandro Astorga Valdés, todavía está prisionero en la Cárcel de Alta Seguridad (CAS) de Chile. Alejandro salió en libertad en Perú y volvió a Chile donde asumió tareas revolucionarias y en el desarrollo de ellas cayó detenido. Las visitas son los días jueves. Yo llamo a visitar a nuestros prisioneros políticos en Chile. Sólo sus familias y más cercanos amigos lo hacen. Es importante no abandonar a nuestros prisioneros. Ni a los que estábamos afuera que nunca nos sentimos abandonados. Es vital que esa tradición continúe en Chile. De hecho, el martes pasado participamos en una actividad de solidaridad con el compañero ex miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, Mauricio Hernández Norambuena, que está detenido en las cárceles de Brasil. Mauricio Hernández está sometido a un cautiverio propio de un prisionero de guerra.  Son las mismas condiciones en las que se encuentran los máximos dirigentes del MRTA. Ellos están dominados por las fuerzas militares del Estado. En el caso del Perú, se trata de la Marina de Guerra. Los agentes van encapuchados, fuertemente armados y no les dirigen la palabra a los prisioneros. En el caso de Mauricio Hernández, si sólo mira al guardia es sancionado. ¿Qué es lo que ocurre en la CAS chilena? Se está denunciando que los hijos de los prisioneros políticos son sometidos a vejación y a inspecciones humillantes. ¿Cuál es el objetivo? Alejar a la familia y a los niños de los prisioneros políticos. En los menores se comienza a producir un rechazo de ir a visitar a su padre. Esto nosotros también lo sufrimos en el Perú y debimos resolverlo políticamente con mucha lucha en contra de la represión. Por eso los compañeros prisioneros políticos en Chile deben organizarse y lograr crear puentes de solidaridad con la sociedad. Me imagino que la prisión de los compañeros y compañeras mapuche debe regirse de igual manera. Lo peor de la cárcel política es el aislamiento.”

-¿Cómo resistieron la prisión política ustedes?

“Si nosotros logramos en el Perú sobrevivir y mantenernos ecuánimes, en forma, fue gracias a la unidad del contingente que teníamos. Fuimos una sola y gran familia del MRTA. Hubo discusiones, variables, no todo era uniforme, por supuesto. Pero todo ello se dio dentro del concepto de la gran familia tupacamarista, y eso fue lo que nos hizo prevalecer. Nosotros fuimos sobrevivientes de la dictadura, del militarismo. Ello nos da una perspectiva de futuro porque una de las conclusiones centrales a la que arribamos fue que la lucha nuestra no fue en vano.  La lucha en la que tantas y tantos compañeros dieron su vida y otros dimos nuestra libertad, fue tras el objetivo de lograr el socialismo y el comunismo. Eso para nosotros sigue total y absolutamente vigente.”

“Las compañeras y compañeros interesados en abrir una vía revolucionaria deberían sentarse a conversar”

-Sin pedirte fórmulas ni recetas, ¿cómo te imaginas la posibilidad de la confluencia entre las y los insumisos en Chile?

“Con la unidad de los revolucionarios en el plano de hacer política concreta. Porque si algo hemos visto en Chile es una gran familia mirista dispersa y atomizada, lo mismo que las familias rodriguista y del Lautaro. Es bueno que existan muchas organizaciones con su tinte, su carácter y su especificidad; y que existan muchas publicaciones que apunten más o menos a lo mismo. Pero sin entrar en detalles, si observamos el concierto internacional percibimos una derechización, una fascistización creciente. Los ejemplos sobran. De este modo, en Chile, y ante la crisis de la Nueva mayoría, cada vez más se abren oportunidades para la opción popular. No obstante, en los dos meses que llevo de vuelta en Chile, y lo digo con enorme humildad y respeto, veo que cada iniciativa revolucionaria todavía se mantiene dentro de ‘su metro cuadrado’, cada cual en su propio esfuerzo. Es meritorio y saludable cada uno de esos empeños. Pero considero que cada uno de los esfuerzos locales debe dar un paso más hacia adelante e intentar unificarse con otros esfuerzos distintos a lo largo y ancho de Chile. Las diferencias son cuestiones a pulir al interior de un concepto de unidad amplia. Yo creo en la necesidad de la creación de un Frente Amplio donde converjan distintas organizaciones y propuestas. Es preciso ampliar nuestros criterios. El próximo año se viene una crisis tremenda. Las elecciones que vienen no van a solucionar, sino que a profundiza la crisis que ya estamos viviendo. Yo creo que las compañeras y compañeros interesados en abrir una vía revolucionaria deberían sentarse a conversar. Entiendo que han existido en el pasado diversos esfuerzos de unidad que no han fructificado y desconozco las razones. Pero una vez más habrá que realizar el intento, porque si algo tenemos los revolucionarios es que somos ‘porfiados’ y que no nos baja la cabeza nadie.

Cuando empezó el MIR éramos poquititos, cuando empezó el MRTA éramos poquititos. El primer Comité Central del MRTA lo componían 7 compañeros e inmediatamente después de su primer Congreso hicieron la primera acción. Así parten los esfuerzos orgánicos y políticos revolucionarios y en tanto dan con aciertos, se van sumando fuerzas.  Y los compañeros que han hecho esfuerzos, pero que han fracasado en ese camino, jamás, ¡pero jamás!, se les puede mirar con desdén, con desprecio, con lástima. Todos los prisioneros políticos de cualquier lugar del mundo cuyo cautiverio se debe a que tomaron las armas tras un proyecto revolucionario, son compañeros dignos, consecuentes, heroicos.”


Foto gentileza de Marucela Rodríguez

jueves, 17 de noviembre de 2016

Chile y la negociación del sector público: “Las y los trabajadores ya se hartaron”

·        Entrevista con las dirigentas nacionales de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), miembros de la Mesa Coordinadora del Movimiento No Más AFP y lideresas del Movimiento Los Cabreados (indignados), Jimena Aguirre y Orietta Fuenzalida.
 
Andrés Figueroa Cornejo  

Cuando se imprime la presente entrevista, las y los trabajadores públicos del Estado de Chile llevan adelante una huelga nacional que cumple más de dos semanas, mientras que la cámara de diputados acaba de aprobar la orden del gobierno de un reajuste salarial menor que la inflación anual, destruyendo el salario del sector público andino, referencia histórica para el trabajo organizado del sector privado. 

En los hechos, la mayoría (70 diputados) de la cámara baja compuesta por el bloque duopólico que hegemoniza la administración del Estado (menos 22 votos en contra y la abstención de los diputados del Partido Comunista (PCCh)), acataron la política antipopular y de ‘austeridad fiscal’ del equipo que hace la administración Bachelet y que dictan las instituciones mundiales del capital transnacional, como el FMI, el Banco Mundial, el BID y la OCDE. Ello en el marco de la crisis de representación y legitimidad del sistema político dominante que se expresó una vez más mediante una tasa de abstención superior al 65 % de las personas habilitadas para sufragar en las pasadas elecciones de alcaldes y concejales. A ello se agrega la irrupción del masivo y variopinto Movimiento No Más AFP, donde los asalariados del Estado jugaron un papel relevante en el cuestionamiento de uno de los bastiones centrales del patrón de acumulación y saqueo capitalista inaugurado en la dictadura cívico-militar e intensificado durante los gobiernos civiles que se han sucedido desde 1990 hasta ahora.

Orietta Fuenzalida y Jimena Aguirre son dirigentas nacionales de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) y de la Mesa Coordinadora del Movimiento No Más AFP. Asimismo, Orietta es representante de los trabajadores públicos de la Dirección del Trabajo y Jimena es funcionaria del Instituto Nacional de DDHH. Ambas son lideresas del Movimiento Los Cabreados (indignados) al interior de la ANEF.

-¿Por qué en el petitorio de la ANEF se colocó un reajuste de un 7,5 %, y al momento de esta entrevista, ya se ha bajado al 4 %?

Orietta Fuenzalida: “Porque eso está en las cabezas de los dirigentes que concentran el poder sin preguntarle a nadie, y explican, sin explicar nada, que primero hay que pedir un 7,5 % para que se llegue a un reajuste de un 3,5 %. Esos números salen de conversaciones a puerta cerrada con el gobierno. Asimismo, las resoluciones son cupulares porque no existe ninguna consulta a las bases de cómo seguir el paro. Ellos están para contener la disposición de lucha de las y los trabajadores. Pero la gente ya se hartó.”

Jimena Aguirre: “Las bases quieren ser dueñas de sus organizaciones. Quieren y queremos ejercer la democracia de forma directa y participativa. Tal como nos enseñó el movimiento de los estudiantes secundarios de 2006 y 2011.”

La indignación de las y los trabajadores públicos

-¿Qué diferencia existe en el actual proceso de negociación tradicional y anual de la ANEF respecto de otras negociaciones?

Jimena Aguirre: “Uno de los aspectos distintivos corresponde a que las y los trabajadores llegaron a la negociación 2016 indignados por el escándalo de corrupción y nepotismo sobre las pensiones de Gendarmería y, en particular de la millonaria pensión de Myriam Olate, ex subdirectora técnica de esa repartición estatal y esposa del miembro del Partido Socialista (PSCh) y presidente de la cámara de diputados, Osvaldo Andrade. Los casos de Gendarmería se multiplicaron con aumentos de salarios a discreción para incrementar las pensiones de los ‘beneficiados’, situación que fue uno de los principales gatillantes del Movimiento No Más AFP. A lo anterior se agrega el caso del ex tesorero nacional de la ANEF, Pedro Hernández (Democracia Cristiana), que también fue denunciado por Gendarmería a causa de recibir sobre-sueldos. Nosotras lo acusamos en la Asamblea General de la ANEF a mediados de este año porque no había transparentado toda la información financiera de las organizaciones de base de la asociación. En la ocasión, nuestras denuncias no tuvieron eco debido a que los gremios que forman la ANEF están cooptados por dirigencias provenientes del gobierno nacional de la Nueva Mayoría. Posteriormente logramos hacerlo renunciar.”

-Ahora bien, ¿ustedes qué crítica realizan a la presente negociación entre la ANEF y el Gobierno?

Orietta Fuenzalida: “Nosotras hacemos una crítica de forma y de fondo. De forma, porque las autoridades gubernamentales saben perfectamente cuáles serán nuestros movimientos. La negociación se lleva a cabo en el segundo semestre, cuando estamos encuadrados por la ley de reajuste donde tenemos mínimos márgenes de acción, en vez de negociar en una fecha en que efectivamente podamos influir en el presupuesto de la nación. Entonces lo que los trabajadores nos planteamos es por qué tenemos que negociar las migajas del presupuesto.”

La precarización y privatización del sector público

-¿Y cuál es la crítica estructural que hacen?

Jimena Aguirre: “La precarización creciente de las y los trabajadores del Estado. De 700 mil empleados públicos, la mitad son trabajadores a honorarios, esto es, no contratados, o permanecen subcontratados. Y para peor, los 350 mil trabajadores a honorarios no están facultados para negociar ni están sujetos al Estatuto Administrativo que es el que garantiza la carrera funcionaria, derechos, beneficios, etc. La cuestión de fondo es que estamos ante la privatización del servicio público.”

-¿Cuál es la cantidad de trabajadores del Estado en comparación con la fuerza de trabajo total del país?

Jimena Aguirre: “Según la OCDE, a la que Chile pertenece, el país tiene alrededor de un 10 % de empleados públicos en relación al conjunto de la fuerza laboral, mientras que el promedio es de un 30 % en las naciones que conforman esa organización. Ahora, yo creo que en Chile el porcentaje es superior, sólo que está enmascarado en la privatización de los servicios.”

-¿Quién construye el petitorio de la ANEF?

Orietta Fuenzalida: “Los asesores. Este año, en reunión de directorio de la ANEF, nosotras fuimos notificadas del petitorio un día antes de ser presentado al gobierno nacional.”

-¿Y quiénes forman el directorio de la ANEF?

Jimena Aguirre: 23 directores nacionales. 7 militantes del PSCh, 5 militantes del Partido Comunista (PCCh), 5 militantes de la Democracia Cristiana (DC), dos militantes del Partido Por la Democracia (PPD), un militante del Partido Radical (PRCh), un militante del Movimiento al Socialismo (MAS), y nosotras dos que no tenemos militancia partidaria.”

-Como ustedes mismas lo han indicado, la ANEF representa una fracción minoritaria respecto de la totalidad de la fuerza de trabajo en Chile. Y también saben que los trabajadores del mundo privado, mayoritariamente empleados en las pequeñas y medianas empresas, los miran como a ‘privilegiados’…

Jimena Aguirre: Lo sabemos. Como también los trabajadores de las empresas privadas deben saber lo precarizados y privatizados que estamos nosotros. Al respecto, tenemos una responsabilidad enorme. Por un lado, el reajuste de la ANEF es el techo para el precio del salario de los trabajadores del sector privado de todo el país. Y por otro, es la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), de la que la ANEF es su fuerza más numerosa, la que negocia con el gobierno todos los años el misérrimo sueldo mínimo (alrededor de 390 dólares al mes que obtiene un 60 % de las y los trabajadores del país, mientras que el arriendo de una vivienda familiar promedio es de 300 dólares). Por eso también nosotras estamos por el aumento sustantivo del sueldo mínimo. Pero ocurre que la CUT, al igual que la ANEF que vamos a cambiar, es una mera extensión de los gobiernos de turno y negocia a puerta cerrada el monto del sueldo mínimo. Ello nos emplaza a construir un proceso para que todos los trabajadores organizados de Chile lleguemos a la lucha por un sueldo mínimo que alcance para vivir dignamente y sin tener que endeudarnos.  Como si fuera poco, en Chile no existe la indexación automática al salario del Índice de Precios al Consumidor, IPC (el porcentaje de la inflación), ni para el sector público ni para el privado. En estos momentos, a los trabajadores de la ANEF se nos está imponiendo un reajuste del 3,2 %, cuando la inflación anual será del 3,6 %. Esto es, se nos está recortando el salario. En definitiva, también hay que cambiar totalmente a la CUT. Mientras tanto, la presente negociación de la ANEF corresponde al primer capítulo de una ofensiva general del gran empresariado transnacionalizado en contra del sector público. Ya existe un proyecto de ley con el fin de desplazar la negociación de los funcionarios del Estado hacia las negociaciones del sector privado. ¿Cómo? Se nos pretenderá dividir por servicio para negociar. Allí se encuentra un desafío central a la hora de resistir semejante ofensiva.”

-Es una constatación que incluso traspasa las fronteras de Chile, los efectos políticos y sociales del ejemplar movimiento estudiantil de los secundarios chilenos, independientemente de su estado actual. Son precisamente las y los jóvenes de 2006 y 2011 quienes constituyen la más pauperizada fuerza de trabajo en el presente. Una juventud que no conoció la dictadura ni los formatos verticalistas del complejo de partidos políticos hoy dominante y en la administración de turno del Ejecutivo y el Legislativo, y que fue entonces, en distintos niveles, parte de un movimiento popular que iba desde la oposición pacífica hasta las fuerzas antifascistas políticas y militares que enfrentaron al régimen dictatorial. 

Lo que ahora observamos es una paulatina recomposición del movimiento popular o de las y los oprimidos, todavía descoyuntado, pero en ciernes y sin confianza en las formas político-instrumentales existentes durante la lucha en contra de la tiranía. ¿Ello se manifiesta entre las y los trabajadores de la ANEF?

Jimena Aguirre: “Efectivamente. Y aquí queremos llegar a otro asunto de fondo, estructural, orgánico, respecto de estas nuevas sensibilidades que has señalado. Las bases de la ANEF ya no sólo quieren pelear por un reajuste salarial de unos puntos porcentuales más o menos. Quieren estabilidad en el empleo, el buen desarrollo de las personas, un solo tipo de contrato para todos y cada uno de los trabajadores del Estado, y están en contra de este sindicalismo corporativo que se la pasa mirando el ombligo  y se desentiende de los problemas del conjunto de la sociedad y de las políticas públicas. Cada año que se fijan los presupuestos nacionales, el artículo del Estatuto Administrativo que nos rige y que señala que la relación entre trabajadores de planta y funcionarios a contrata debe ser de 80 / 20, se desactiva a discreción. Esa relación ya va en 50 / 50, y todos los años aumenta el trabajo precarizado. Esa es la tendencia real. 

En potencia, somos actores protagónicos de los servicios sociales y queremos ser parte fundamental de la discusión de los presupuestos nacionales. Sobre todo en las áreas de salud, educación, seguridad social, trabajo, vivienda. ¿Quién más que los propios trabajadores públicos conocemos mejor esos servicios sociales? Por lo demás, nuestro proyecto no sólo considera a los trabajadores públicos, sino que contiene a la totalidad social organizada.”

Orietta Fuenzalida: “Nosotras imaginamos un amplio movimiento de trabajadores públicos que arranque en el primer semestre del año donde participemos decisivamente en cada una de las políticas de los servicios del Estado. El presupuesto nacional se ingresa los 30 de septiembre de cada año. Antes de su ingreso nosotros debiéramos haber generado hitos, momentos de un proceso participativo en las políticas y platas que afectan, tanto a los trabajadores públicos, como a la sociedad y sus derechos que unidos debemos conquistar.” 

Jimena Aguirre: “Los estructural para nosotras es garantizar los derechos sociales de todos. En particular de la inmensa mayoría más castigada social, económica, política, ecológica y culturalmente. Por eso estamos en contra de reducir la lucha de las y los trabajadores públicos a un bono de fin de conflicto.”

Los Cabreados

-¿Y de dónde provienen políticamente ustedes?

Orietta Fuenzalida: “Del Movimiento de Los Cabreados (‘indignados’). Queremos participar en las próximas elecciones de la ANEF desde la confluencia amplia con todos los sectores sociales y políticos que velen por los intereses y derechos de las y los trabajadores, con absoluta independencia de los poderes establecidos, sean de los partidos del poder, de los grupos económicos, del gobierno de turno, de las fundaciones, del propio Estado, etc. Estamos en contra de que los ministerios estén convertidos en bolsas de trabajo para pagar a la clientela de los partidos políticos de siempre. Solidarizamos con las causas que luchan contra todas las formas de opresión y discriminación. De hecho, nuestro horizonte está ubicado en la superación del capitalismo desde una perspectiva humanista, antipatriarcal, ambientalista, del bien común por sobre la ganancia y en contra de la explotación humana y de la expoliación de la naturaleza.”

-¿Quiénes forman el Movimiento de Los cabreados?

Jimena Aguirre: “Gente sin militancia en los partidos políticos tradicionales que hacen a la Nueva Mayoría. Nuestro objetivo es que las personas de la base sean las que manden. Al contrario de lo que actualmente sucede. En el ámbito sindical y gremial, la asamblea debe ser la que determine, no sus representantes. Lo que ocurre en nuestro ámbito es similar a la crisis del sistema político representativo del país. Por ejemplo, se han realizado innumerables reuniones de consejos de presidentes de la ANEF pidiendo que se declare el paro indefinido, como lo exigen las bases. Sin embargo, la burocracia gremial y sindical decide ante sí misma prolongar ‘por goteo’ la paralización, pese a que la gente quiere luchar decididamente.”

-Los próximos 5, 6 y 7 de diciembre de 2016 se realizarán las elecciones del nuevo directorio nacional de la ANEF. Una de las novedades de la elección es que el actual presidente de la ANEF, Raúl de la Puente, militante del Partido Socialista (PSCh) y quien lleva 20 años en el cargo, no participará en los próximos comicios de la organización. ¿Cuántas listas van a las elecciones de diciembre?

Jimena Aguirre: Siete listas, dos de ellas del Partido Socialista, una del PCCh, una de la DC, otra de los PPD y el PR, otra que depende del Senador Navarro (ex MAS), y la nuestra, la del Movimiento de Los Cabreados.

-¿Cómo se llama su lista?

Jimena Aguirre: Fuerza Cabreados Por una Nueva ANEEF. Ahora bien, nos llama mucho la atención que los autonomistas del diputado Gabriel Boric y del recientemente elegido alcalde en la comuna de Valparaíso, Jorge Sharp, vayan en conjunto con una de las listas del Partido Socialista (la continuadora de la misma presidencia, política y estilo de Raúl de la Puente), tienda eje del actual gobierno nacional. Toda vez que en varias conversaciones entre los autonomistas y nosotras nos dimos cuenta ambos que teníamos fuertes coincidencias políticas y programáticas. ¿Las causas? Las desconocemos. Son un misterio.”

sábado, 5 de noviembre de 2016

Chile. Sobre el gobierno de Allende y el Poder Popular: el libro de Franck Gaudichaud

“Aspiramos a que el régimen de la memoria no se viva como áspera condena”
Miguel Mazzeo

“Es raro leer un libro llevado con tanta convicción en el esfuerzo de dar la palabra a las y los de abajo”
Michäel Löwy

 
Andrés Figueroa Cornejo  

Franck Gaudichaud es un francés con medio corazón en Chile. De hecho, su compañera y su único hijo, Darío, nacieron en el país del fin del mundo. Master en Historia, Doctor en Ciencias Políticas y militante político y social, es autor de ‘Poder popular y Cordones Industriales’ (Ed. LOM), ‘Operación Cóndor. Terrorismo de Estado en el Cono Sur’, ‘Las fisuras del neoliberalismo chileno. Trabajo, crisis de la democracia tutelada y conflicto de clases’ (Ed. Tiempo Robado y Ed. Quimantú), entre otras publicaciones.

Su tesis doctoral para las y los lectores de habla española de ‘Chile 1970-1973. Mil días que estremecieron al mundo. Poder popular, cordones industriales y socialismo durante el gobierno de Salvador Allende’, publicada en el país andino por Ediciones LOM, fue lanzada en la Sala Domeyko de la Casa Central de la Universidad de Chile el pasado 2 de noviembre ‘a tablero vuelto’.

La creatividad popular

Franck Gaudichaud indicó que “el punto de partida del libro fue volver a una historia sobre la cual existe un océano biográfico, pero donde, paradójicamente, queda mucho por investigar. Cuando comencé, lo que más me llamó la atención fue que hay un actor central del proceso muy poco investigado: el movimiento obrero. Hay mucho sobre los partidos políticos, sobre el gobierno, sobre la intervención imperialista, etc. ¿Pero dónde estaban los que hicieron el proceso, los trabajadores, los sindicatos, los territorios y poblaciones? ¿Qué pasaba en las fábricas, en la base? Queda mucho por estudiar sobre lo que ocurrió en las regiones. Yo creo que es uno de ‘los tesoros perdidos de la Revolución Chilena’, estos es, hay que recuperar toda la riqueza de ese período que fue fiesta y drama, pero también fue mucha creatividad popular.”

Durante el lanzamiento, Gaudichaud proyectó explicativamente una serie de fotografías que ilustran los mil días del gobierno de la Unidad Popular, en especial, desde abajo, desde los trabajadores y el pueblo.

“Compañero”

En la presentación, la traductora al español del texto originalmente en francés, Claudia Marchant (co-editora de Tiempo Robado Editoras), señaló que “a través de la traducción de la tesis doctoral de Franck tuve la oportunidad de conocer y entender mejor un texto de mi padre, el filósofo chileno Patricio Marchant, y la importancia y fuerza que le asignó a la palabra ‘compañero’. La fuerza de la dignidad de un momento histórico en el país, vivido por personas comunes y corrientes que no dudan en decir que los años de la Unidad Popular (1970-1973) fueron los más felices, los más plenos, los más importantes. A pesar de las dificultades, de las peleas, del trabajo duro y de la derrota posterior, de la dictadura y de nuestra actual pos-dictadura. 

Patricio Marchant escribía en 1989, ‘el régimen de Salvador Allende pudo tener los orígenes sociales, históricos, económicos que se quieran. Pudo tener, y los tuvo, todos los errores que se quieran. Pero para quienes lo vivimos a través de la música de la palabra ‘compañero’, constituyó la única experiencia ético-política de nuestra vida. Esa es la absoluta superioridad moral, ese ser distinto, de otra especie, sobre los que nada supieron de la palabra compañero. Mérito evidentemente no de nosotros, no de nuestra individualidad o de nuestro ser persona. Mérito de esa palabra, de esa música. Música-palabra que no fue inventada por alguien. Música-palabra que dice cuáles eran las fuerzas de ese proceso histórico y nos señalaba sólo eso: la posibilidad de un corresponder a ese proceso. Compañero. Porque una cosa es Salvador Allende, otra esa música ‘Compañero Presidente’, ese fundamento de la grandeza de Salvador Allende. Atenuándose, las desigualdades persistían entre nosotros. Iguales éramos, sin embargo, al saludarnos como ‘compañero, compañeros’. Ese sueño, poco tiempo realidad, convirtió a Chile en un país digno de respeto.’”

“Una memoria para las luchas del presente”

Marchant manifestó que “Es ese país digno de respeto el que Franck nos ofrece hoy. En su trabajo vemos con hechos concretos cómo desde abajo se vivió ese proceso. Repasa los momentos más importantes de la movilización popular, sin por ello dejar de ver sus errores, titubeos y sus dificultades. Sin dejar de lado tampoco, la interacción con la revolución desde arriba, impulsada por las medidas de Salvador Allende y los partidos políticos de la Unidad Popular. Nos relata con bastante detalle, especialmente los cordones industriales de Cerrillos-Maipú, de Vicuña Mackenna, sin dejar de mencionar a las demás coordinaciones en provincia, en Arica, Valparaíso, Concepción, Osorno, Punta Arenas, entre otras. La lucha de los pobladores y del campamento Nueva La Habana, la Asamblea de Concepción en julio de 1972, la Toma de Constitución en febrero de 1973. Las posiciones de los diferentes actores políticos y sociales; los mecanismos de participación desde arriba y desde abajo; los periódicos que salieron a la luz en esos días; la expresión de la lucha cultural e ideológica en curso. Levanta cuadros y lista territorios y su expresión de poder popular; identifica fábricas y dirigentes involucrados, dejando la cancha abierta para todos aquellos que quieran seguir investigando este período. Pero no se trata de episodios aislados, algunos de los cuales han sido tratados con profundidad en otros textos y quedan debidamente referenciados aquí. Sino que el panorama, el paisaje que se dibuja, nos permite tener una visión de conjunto de lo que estaba pasando en los diferentes frentes y lugares. Aunque, sin dudas, como el mismo autor lo ha reconocido, hay territorios menos indagados, entre los que podemos mencionar el campo chileno, las comunidades mapuche y no mapuche asentadas en la pre-cordillera y cordillera, que también tuvieron momentos excepcionales de desarrollo de poder popular, como lo fue el complejo maderero y forestal Panguipulli. Tampoco deja de lado a la oposición y su organización, sus dirigentes y articulaciones. El paro de octubre de 1972 es un momento álgido del texto, así como la forma en que el gobierno y el pueblo movilizado van procesando la embestida patronal. Tampoco se trata de levantar un cuadro heroico de un proceso excepcional. La idea no es construir una memoria y una historia petrificada y despolitizada. Se trata de una memoria para las luchas del presente. No como legado para las nuevas generaciones o no solamente para ello, sino que para hoy, para las y los movilizados de nuestro presente.”

La traductora del texto agregó que “Me imagino que Franck comparte las expresiones de Miguel Mazzeo (historiador, académico y militante político-social argentino) que trabaja el tema del poder popular hoy. Mazzeo escribe que ‘no se trata de que nuestro abordaje esté condicionada por las políticas de la memoria y no por las necesidades inherentes al proyecto emancipador en Nuestra América. Aspiramos a que el régimen de la memoria no se viva como áspera condena. Cuando el pasado es el único lugar del encuentro, o el lugar privilegiado para la realización de nuestros sueños, el presente puede ser el lugar de la pasividad, el fatalismo, la ambigüedad, las querellas superficiales y la mera retórica. Las políticas de la memoria, cuando no promueven síntesis políticas y balances prácticos, cuando opacan el presente y el futuro, pueden terminar como un recurso de las clases dominantes, como un procedimiento destinado a conjurar la praxis emancipadora actual, porque de esta manera instalan en la sociedad la idea de que ese pasado nunca será futuro’.”

Los intersticios de la academia, ventanas abiertas al fragor de las calles

Claudia Marchant comentó que “También podemos destacar las palabras Michäel Löwy en el prólogo del texto de Franck en su edición francesa: ‘es raro leer un libro llevado con tanta convicción en el esfuerzo de dar la palabra a las y los de abajo, en ruptura con las lecturas tradicionales, esencialmente institucionalistas, de la trágica, pero apasionante experiencia chilena. Un trabajo que no esconde su enfoque, su método: analizar los hechos desde el punto de vista de la lucha de clases. Tampoco esconde su empatía crítica con la causa de los vencidos del golpe de Estado militar. Lo trabajadores, los oprimidos y los explotados. Y en particular en este libro, del poderoso movimiento obrero chileno’.

Franck retoma el desafío que tan claramente Luis Martín Cabrera expresa en un texto que Proyección Editores lanzó hace pocos días y que ha copado nuestras últimas conversaciones: ‘Insurgencias invisibles’. Dice Luis Martín que ‘los profesores deberíamos salir de nuestras guaridas académicas, al menos de vez en cuando, a trabajar en las comunidades. No para dictar conferencias o para apropiarnos de sus conocimientos y encerrarlos en nuestros papeles. Si no que para intercambiar conocimientos, para socializar nuestros privilegios e insertarlos en una lógica de tiempo y espacios robados. Pensar en los intersticios de la academia, ventanas abiertas al fragor de las calles’.”

Mito, realidad y los trabajadores organizados por abajo

Mario Olivares (dirigente sindical, ex militante de los cordones industriales) dijo en la presentación de la obra que “soy un hombre viejo, soy un sobreviviente de esa experiencia. En esa época trabajé en una de esas industrias más o menos emblemáticas de lo que fue el cordón Vicuña Mackenna de Santiago. Entonces yo era dirigente sindical y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). A mis 66 años, sigo siendo un dirigente sindical activo de los trabajadores de la Viña San Pedro, la segunda vitivinícola de exportación del país que hace parte de la CCU, cuyo propietario es el grupo económico Luksic. 

Sobre el libro de Franck, me parece interesante cómo recoge la información. Toma referencias de otros autores que han escrito sobre el proceso de la Unidad Popular y de los cordones industriales. Pero lo que me parece más interesante aún, es que Franck conversa con muchos compañeros como yo, que fueron obreros al interior de las fábricas. Entonces, al leer el libro, uno se da cuenta que el análisis que tenía la conducción de los partidos de izquierda de la época respecto de lo que nosotros estábamos sintiendo abajo, no encaja bien. Allí uno se percata de que existían muchas situaciones que tenían más que ver con mitos que con la realidad. No hay ninguna duda de que el ascenso del gobierno de Allende en Chile provenía del aumento de las luchas populares que venían de muchos años atrás. Pero lo más importante es que cuando adviene la Unidad Popular, más allá de su programa político, creó la expectativa en la clase trabajadora organizada de que era posible iniciar un proceso de transformaciones radicales, de justicia y de igualdad, que apuntaba a la construcción del socialismo. Los dirigentes sindicales por primera vez, comenzaron a tomar confianza en ellos mismos y se empoderaron de su capacidad como trabajadores. Entonces había sectores que criticaban de ‘ultraizquierdistas’ a muchos trabajadores que con su conducta estarían prácticamente ‘poniendo en peligro’ el programa de Allende, en el marco de cómo se avanzaba. En este sentido, mientras se fue agudizando la lucha de clases en la sociedad chilena, naturalmente hubo sectores de la izquierda que radicalizamos nuestras posiciones, incluso más allá de las propias direcciones de esos partidos. Como teníamos a las fuerzas de la reacción, de la burguesía en contra de todo el proceso, nosotros, los trabajadores organizados por abajo, nos impusimos la tarea de crear nuestras propias formas para defendernos de esos embates. Eran formas alternativas bastante básicas. Como era muy fuerte el mercado negro, frente a Cristalerías Chile empezamos a realizar una distribución directa de los productos de las tantas fábricas e industrias de la zona. De las que habían sido estatizadas, como de las que fueron tomadas por los trabajadores. Los trabajadores le habíamos exigido al gobierno de Allende que esas empresas fueran intervenidas y pasaran al control obrero, donde nosotros empezamos a administrar la empresa, por supuesto con un interventor nominado por el gobierno.

Cuando se vino el paro de los camioneros que intentó paralizar completamente al país, nosotros, para evitar que ellos lograran su objetivo, requisamos microbuses en la calle con el fin de llevar y traer a los trabajadores para que las fábricas no dejaran de producir. Claro que estas iniciativas no fueron absolutamente espontáneas. Había direcciones y expresiones de distintos sectores, del Partido Socialista, del MIR, que daban orientaciones de cómo la clase trabajadora debía pasar a la ofensiva. 

Cuando yo llegué a la fábrica de muebles a trabajar, además de la explotación brutal, de los bajos salarios, de las ‘ventas negras’ para evitar impuestos, la producción de muebles estaba destinada a los sectores más pudientes y no a los trabajadores. Muchos de mis compañeros vivían en campamentos, en zonas marginales. Entonces cuando nos tomamos la empresa decidimos producir una línea de muebles económicos, dignos, decentes, para los propios trabajadores de la fábrica. También hicimos alrededor de 10 mil linchacos (barra doble de madera) para que se defendieran los compañeros de las fábricas intervenidas y tomadas.

Entre la guerra por la producción y la toma del poder

Mario Olivares, con honesta memoria, informó que “En medio de todo se encontraba la agudización de la lucha de clases y la opinión de sectores de izquierda que querían detener la irrupción de los trabajadores más radicalizados. Nos decían que ‘no querían una guerra civil’, que la única guerra era ‘por la producción’. Nosotros pensábamos en la toma del poder. De esa manera, se formó una dirección político-sindical en el cordón Vicuña Mackenna con las empresas más emblemáticas, salvo las textiles que estaban controladas principalmente por los compañeros del Partido Comunista (PCCh). Y en esa dirección político-sindical nos rotábamos. ¿Qué quiero decir? Que no existía una democracia plena, no era que los trabajadores de base a los que uno representaba elegían a la dirección directamente. Era más bien un acuerdo entre los partidos políticos que teníamos cierta hegemonía en la dirección. Sin embargo, a través de esta instancia, se hablaba de hacer un poder paralelo al poder burgués para intentar dar un salto adelante. Ahora bien, según mi experiencia, yo creo que confundíamos los sueños políticos con la realidad. Se hicieron algunas experiencias que tímidamente tuvieron esa expresión. Por eso el libro de Franck manifiesta lo que yo viví y logra matizar distintas miradas de lo que fue el proceso de una manera coherente e inteligente y sin descalificaciones. Al fin, yo pienso que los sueños no han muerto y sigo peleando.”