domingo, 12 de febrero de 2017

Chile. ¿Qué significa Todas Las Luchas, Una Lucha?

Andrés Figueroa Cornejo  

1. Desde sus orígenes (años 20 y 30 del siglo XX), la actualmente denominada ‘izquierda tradicional’ ha manifestado un comportamiento político institucionalista y electoralista. Esto es, por variables complejas (entre ellas, la enorme capacidad de adaptabilidad del régimen político dominante en Chile y su capacidad de integrar subordinadamente y tras sus intereses a la mayoría oprimida y sus representaciones político partidistas, como por elementos obreristas y propios del populismo político), la izquierda tradicional adoptó tempranamente la estrategia de modificar la realidad “por dentro y por arriba” del régimen político del Estado de la minoría opresora. Sus medios, al menos los proclamados de acuerdo a las diversas épocas del desenvolvimiento histórico del capitalismo, pasaron desde modelos ‘bolcheviques’ (huelga general + insurrección popular), hasta punch militares (“La República Socialista” de Grove y Matte Hurtado), los ‘frentes populares (o populistas)’, la radicalización de la democracia representativa, las reformas pro-populares básicamente redistributivas y la lucha antifascista durante la última dictadura cívico militar.

2. Amplias facciones de la llamada ‘izquierda tradicional chilena’ abrazaron la política de la conciliación de clases y supeditaron y recondujeron al movimiento popular y real tras proyectos ligadas a la modernización capitalista gradual, bajo el dogma de cierto marxismo económico, editado a conveniencia y secuestrado en sus potencias transformadoras, que planteaba una necesaria industrialización y crecimiento productivista como antesala a la creación de las fuerzas sociales potencialmente emancipadoras (el proletariado clásico), pero en la realidad, fueron sometidas por la dictadura del capital a cambio de prebendas eventuales y movilidad social para sus militantes a través de su conversión en empleados del Estado. 

El pueblo trabajador y los pobres, como los pueblos indígenas y las franjas inestables de los sectores sociales medios, postergaron tanto su organización independiente respecto de los poderes establecidos, como su autonomía, autogestión, autodeterminación, autodefensa, su lucha e intereses históricos ante la promesa incumplida de las izquierdas tradicionales de la “creación de las condiciones materiales” para arribar por etapas al ‘socialismo’ a través de la lucha institucional.

Entre otras causas, lo anterior provocó, de arriba hacia abajo, de las direcciones partidarias a la militancia de base actuante en sindicatos, gremios, comunidades, graves confusiones políticas entre los oprimidos/as en general. Entre las más notables se encuentran la homologación de ‘mientras más Estado, más socialismo’; la liberación de las mayorías sometidas puede ofrecerse dentro de los marcos de la institucionalidad dominante (el parlamentarismo, e incluso mediante la conquista electoral del Ejecutivo); y la extraña convicción de que el partido militar del Estado o su alta oficialidad, eran respetuosas de la democracia representativa y constituían una fuerza coercitiva no política, ‘neutral’, ‘arbitral’, ajena a la lucha de clases. Como es de profuso conocimiento, semejante ideología axiomática (hija de una lectura miope de las relaciones de fuerza concretas y tutelada por las internacionales socialdemócrata y comunista, y luego por la “guerra fría”) fue destruida trágicamente en septiembre de 1973.

Por su parte, las fracciones de los pueblos organizados y conscientes de sus intereses, a modo de relámpagos históricos, procuraron desbordar la institucionalidad de la opresión mediante insubordinaciones y el uso de la acción directa contra el capital, sin éxitos perdurables. Así ocurrió con las regiones enfrentadas al centralismo metropolitano, como en los combates por sus derechos sociales, populares y humanos conculcados en los márgenes del campo y la ciudad. Al respecto, un momento en común fue y es cierta subestimación del enemigo y de la armadura de la opresión capitalista (que es local e imperialista) y la ausencia de pericia a la hora de establecer alianzas orgánicas con los llamados “sectores medios”. ¿Y qué son los denominados “sectores medios”? En la nomenclatura tradicional, anterior a la mundialización financiera de mediados de los 70 del siglo XX (ya caracterizada hace más de un siglo por Lenin), los “sectores medios” se confundían con la “pequeña burguesía”. Desde un comerciante hasta un profesional liberal o, aun, un obrero calificado de la gran minería del cobre, fueron tachados de “pequeñoburgueses”. En la actual fase que cursa el capitalismo, los comerciantes (o quienes controlan una fracción cada vez menor del momento del intercambio económico frente a la dominación del retailer o de la industria oligopólica y transnacional de la gran venta minorista) y los profesionales, forman parte del pueblo trabajador asalariado súper-explotado, y de grupos sociales auto-explotados y sujetos a los precios impuestos por el gran capital, el sistema bancario, la deuda, las bolsas. En el caso de los obreros calificados de la gran minería del cobre, por ejemplo, además de sufrir su disminución cuantitativa debido a la cuarta revolución industrial (inteligencia artificial o robótica), su fuerza de trabajo sólo aumenta en la forma del subcontrato y las relaciones laborales precarizadas. No vale la pena siquiera mencionar el incremento de la cesantía en el sector por la caída de la inversión y subsecuentemente de los precios de las materias primas a escala mundial y su impacto en el extractivismo minero, forestal, pesquero y agropecuario-alimentario, ejes del patrón exportador con pobre valor agregado que caracteriza a los países dependientes en relación a los grandes centros de acumulación capitalista. Vale indicar que Chile, por efecto de su historia y situación geo-económica y política, también es plataforma de distribución comercial y financiera (EEUU, China, UE) para parte de América Latina.

¿Qué se quiere decir? Que la recomposición del movimiento popular (o del movimiento real, o sea de todas aquellas fuerzas sociales de los oprimidos/as que en su devenir por la lucha de sus derechos sociales enfrentan los intereses de la minoría opresora y se constituyen en la promesa de la superación del orden dominante), entre sus tareas fundamentales cuenta la de incluir a esos llamados “sectores medios” en su interior. En este sentido, el arte revolucionario consiste en que el pueblo trabajador y los pobres hegemonicen en ese compuesto.

3. El carácter del movimiento real y popular en Chile, fundado en la razón práctica, en el ethos de los oprimidos/as (el aprender – haciendo o la praxis), es antifascista, antiimperialista, anticapitalista, antipatriarcal, ecosocialista, internacionalista, y su punto de llegada es el desmantelamiento y superación de las relaciones de producción y culturales, materiales y simbólicas de la reproducción del capital. Y si el capital se sostiene sobre la propiedad privada del gran capital, incluso más allá de la propiedad privada de sus medios de producción; en el trabajo asalariado y la súper-explotación de las mujeres, los hombres, los jóvenes, los niños y los ancianos; en la razón instrumental, desarrollista y objetivamente devastadora de la biodiversidad; en la apropiación enajenada de la fuerza de trabajo; en consecuencia, el desenvolvimiento concreto del movimiento de los pueblos es un proceso que se sintetiza en la ruina escalonada de la propiedad privada; en la debacle premeditada de toda relación de poder y de clase social (y del propio Estado como manifestación madura de esas mismas relaciones); en el fin de la asimetría estructural entre el centro y la periferia, entre las grandes ciudades y el campo; y en la libertad plena. Entonces el movimiento real y popular en Chile también tiene como horizonte de sentido el socialismo radical y la socialización de la vida.

Lo anterior puede resultar ‘teórico’ por efecto de los límites que supone un simple texto. Sin embargo, en otro momento, cobra superiores determinaciones en su devenir explicativo.

4. ¿Qué significa Todas Las Luchas, Una Lucha? Antes que todo, no significa la unión o unidad sin principios ni objetivos sociales y políticos claros. Arriba ya están esbozados (que no terminados, que se trata de un proceso). En Chile significa colaborar disciplinadamente con la articulación del conjunto de luchas por los derechos sociales que, hasta ahora, aparecen desintegradas, pero que tras los fenómenos particulares e incluso corporativos o de grupos de interés, son el resultado de una misma causa orgánica: el modo de producción capitalista. Esto es, los grupos de personas más organizados, solidarizan dinamizando la convergencia de las luchas sociales y populares realmente existentes. Los grupos de personas más organizados hoy pueden adquirir distintas formas (partidos, colectivos, agrupaciones, etc.), pero no pueden sustituir al movimiento real y popular por más balcanizado que se encuentre. Los/as comunes y oprimidos son los protagonistas de su propia liberación. La delegación representativa de su auto-emancipación sólo pospone y desplaza su rol fundamental. Por ello el calendario electoral impuesto por el régimen político dominante apenas comporta un accidente en su devenir. Más todavía cuando la crisis de representatividad de la democracia liberal hace agua por sus cuatro costados. Claro, la población está disconforme. Por más márquetin y afeites con los que se embadurne. Pero semejante fenómeno no es obra de la ‘franca politización’ de la gente. Simplemente la depresión y recesión mundial golpea las costas de Chile y la inmensa mayoría de la sociedad vive peor que antes. De nuevo se enfrenta el dilema entre barbarie fascista versus humanidad y vida. En este sentido, lo que se aprendió es que el antifascismo es insuficiente para superar el capitalismo. Y si el capital concentrado como nunca antes tiende a decrecer en su tasa de ganancia, las contratendencias que emplea tienen directa relación con la hegemonía del momento financiero sobre la totalidad capitalista. En breve: no hay marcha atrás para el capital. Los procesos de acumulación capitalista se montan sobre sí mismos, se combinan asimétricamente, pero siempre existe una estrategia que predomina. Los llamados Estados de Bienestar (que en las sociedades dependientes, como la chilena, jamás se conocieron), donde aún existen, paulatina o violentamente se transforman en Estados que aplican políticas económicas de “austeridad fiscal” y “ajustes de los servicios sociales”. Así como no hay un “mal menor” (para los de abajo siempre ha sido el mismo mal), tampoco hay un “capitalismo con rostro humano”.

Por otro lado, la agenda de los grupos de personas más organizadas y que bregan por la superación del capitalismo, está condicionada por la densidad de la lucha de clases. No existen vanguardias auto-proclamadas. Pero eso no quiere decir que no es necesario que exista la iniciativa, la audacia y las tareas multidimensionales de los grupos de personas más organizadas. Lo cierto es que no pueden estar más “adelante” que las facciones de pueblos en lucha más conscientes de sus derechos arrebatados o por conquistar.

¿Que tomará tiempo; que la lucha de clases no tiene mi edad biológica y entonces me desespero; que los pueblos en Chile están en mejor pie de lucha que en los 90 pero menos que en los 80; que hay todo por hacer, aunque bastante que hemos aprendido de nuestros errores; que la izquierda tradicional y el poder y el imperialismo no duermen jamás; que cómo pasar del testimonio hasta ser uno y lo mismo con el movimiento real?

Por supuesto. ¿En la historia de Chile y de la humanidad hubo algo fácil para los/as insumisos, disidentes, rebeldes? ¿Alguna vez los/as oprimidos han vencido siquiera temporariamente sin luchar y sin la reunión virtuosa de sus luchas?

miércoles, 25 de enero de 2017

Chile. “El Estado implementa un escenario de guerra contra la Resistencia Mapuche” / Héctor Llaitul, vocero de la CAM

“Ha tardado el fin de la noche”
Patricio Manns

Andrés Figueroa Cornejo  

La represión vieja y rabiosa del Estado chileno en contra de la lucha Mapuche reinventa fórmulas para desintegrar a un pueblo entero. Ahora es el turno de la Comisión Asesora Presidencial  o “mesa de diálogo” aventurada por la administración de la Nueva Mayoría.
Para conocer la opinión al respecto de una de las fuerzas que encara mediante la acción directa y un proyecto político anticapitalista en formación propiamente mapuche, nos entrevistamos con el vocero de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), Héctor Llaitul.

-¿Cuál es la opinión de la CAM respecto de la llamada Comisión Asesora Presidencial  o “mesa de diálogo” que levantó la administración de la Nueva Mayoría en el territorio Mapuche?

“Para nosotros se trata de una apuesta más de las autoridades de turno con la intención de enfrentar el conflicto entre nuestro Pueblo Nación y el Estado chileno. Para nosotros es “más de lo mismo” simplemente. Existe una situación que no es nueva. Se realizó un llamado para conformar una mesa asesora presidencial con el fin de establecer algunas medidas para frenar el conflicto, pero a la larga consideramos que no habrá ninguna respuesta concreta a la confrontación.”

-¿Por qué?

“Porque pareciera que son las voces más conservadoras del sector empresarial que encabeza el régimen de ocupación colonial en La Araucanía, sobre todo la industria forestal y el latifundio que han usurpado el territorio del Wallmapu, el que tiene mayor preeminencia en esta “mesa de diálogo”. En consecuencia, la propuesta y sus resultados fueron previamente definidos en el sentido de mantener el actual estado de cosas y el capitalismo neoliberal a través de la política extractivista que está causando estragos en nuestros territorios. Ella tiene que ver con la depredación y el saqueo de nuestros recursos, principalmente de la tierra y el agua. Por lo tanto, la “mesa de diálogo” sólo le ofrece mayores garantías a este sistema, el cual está erigido sobre el principio fundamental del desarrollo capitalista de salvaguardar a toda costa la propiedad privada.”

-¿Por qué estimas que la “mesa de diálogo” emerge ahora y no antes?

“Por el nivel de antagonismo irreconciliable que ha alcanzado la lucha entre las comunidades movilizadas y sus representaciones (entre las cuales nos contamos), y el sistema de propiedad privada usurpador, principalmente de la industria forestal. Este combate se ha ampliado y profundizado. Y lo que existe concretamente es una desestabilización de la reproducción del capital y sus relaciones. Ese es el escenario que marca la confrontación. Y en ello nos cabe una responsabilidad política real. En el wallmapuche, el capital y sus representaciones políticas institucionales ya no pueden gobernar como lo hicieron antes. Hoy hay un conflicto de características estratégicas.”

-¿Qué significa esa estrategia?

“Con los resultados del informe que se entregó al ejecutivo se pretende el continuismo y con ello lapidar las aspiraciones de autodeterminación que gran parte del Pueblo Mapuche ha asumido en el último tiempo, más allá de la CAM. El movimiento Mapuche en general, y el autonomista en particular, se han propuesto con mucha fuerza la lucha por la reconstrucción nacional Mapuche.”

-¿Cuáles son las características lapidarias para la causa liberadora Mapuche que comporta la “mesa de diálogo”?

“Hay un diagnóstico y hay propuestas que en el fondo preparan al gobierno de turno para que ni siquiera se establezca el  reconocimiento constitucional o la posibilidad de un Estado plurinacional dentro de los marcos legales y reformistas de su propia arquitectura política. Por ello, muchos sectores mapuche distintos a nosotros y que están comprometidos con una aspiración autonomista, también critican esa Comisión Asesora Presidencial – “mesa de diálogo””.

-El “caramelo” de la “mesa de diálogo”, al menos en el papel, considera cupos parlamentarios para mapuche. Más allá de esa clásica forma de cooptación sistémica que ha empleado el poder históricamente, ¿qué es lo de fondo para ustedes?

“Lo trascendente es que, al no existir un reconocimiento constitucional de nuestra condición de Pueblo Nación, el Estado chileno se niega a declararse plurinacional y con ello coarta toda posibilidad autodeterminista,  que es la aspiración y demanda que más nos representa a los mapuche. O sea, aquí la unidad monolítica del Estado de Chile no permite su debate democrático. Ello expresa una posición extraordinariamente conservadora, derechista y hasta fascista. Por tanto, nos encontramos, una vez más en la historia, con una concepción que rechaza de plano el conjunto de derechos que componen y son condición de la reconstrucción de la Nación Mapuche. En el fondo, el Estado chileno y su administración se niegan una vez más a reconocer la diferencia respecto de los sujetos colectivos que presentan formas de vida distintas y que por cierto poseemos demandas propias. ¿Por qué? Porque no se ajustan a sus intereses.

Lo anterior es altamente grave para la Nación Mapuche y explica por qué nuestro proyecto emancipatorio se basa en la realidad incuestionable de que somos un pueblo ocupado, sometido. ¿Cuál es la diferencia con la militarmente criminal “pacificación de La Araucanía” en nuestra contra impuesta por el Estado de Chile hacia la última parte del siglo XIX? Hasta hoy persiste ese mismo régimen de ocupación colonial, de “integración” y chilenización forzada, en donde no tiene cabida nuestra concepción de autodeterminación y soberanía. Y esa opresión no sólo ocurre en contra de nosotros. Está presente en la base de las resistencias de los pueblos palestino, kurdo, saharaui, de los pueblos indígenas de todo el Continente, del pueblo vasco, de los movimientos de liberación africanos, asiáticos, en Norteamérica, en Australia, etc.”

-¿Qué ha cambiado respecto de otros momentos históricos para el Pueblo Mapuche que pueda explicar por qué se lanza esta Comisión Asesora Presidencial - “mesa de diálogo”?

“Los múltiples esfuerzos del movimiento Mapuche (con muertos, prisioneros, procesos de lucha, persecución política sistemática) han ido creando una correlación y condiciones de fuerzas distinta con el objetivo de viabilizar un proyecto autonomista. La lectura es que, la lucha mapuche autonomista se ha intensificado y el Estado tiene que hacer algo frente a ello. Y dentro de su repertorio habitual,  la respuesta del Estado chileno es utilizar una aparente estrategia de “diálogo”. Claro que aquí hubo definiciones políticas y presiones de empresariado. El uso de ese medio no sólo es un “portazo”, una clausura unilateral a nuestra causa de autodeterminación, sino que atenta contra todas las causas de autodeterminación de los pueblos y comunidades no Mapuche sojuzgadas por el Estado chileno, y que trasciende con creces el paradigma dominante de lo que territorialmente se denomina “país chileno”. Se trata de una bofetada brutal en contra de todos los pueblos del mundo que pugnan por su autodeterminación.”

-¿Qué significa “autodeterminación” para el conjunto de la Resistencia Mapuche?
“La existencia etno-política de las condiciones y capacidades de autogobernarnos y definir nuestro propio destino. De seguir siendo mapuche. De reconstruirnos, en el mapuche kimun, el mapuche rakiduam, el ad mapu el itrofil mongen. Todo."

“Siempre hemos sufrido dictadura”

-¿Qué diferencias hay entre el trato de la dictadura pinochetista en relación a los gobiernos civiles, con el mundo Mapuche?

“Para el Pueblo Nación Mapuche no hay variaciones sustantivas al respecto. Siempre hemos sufrido dictadura, independientemente de las formas que ha adoptado el régimen político chileno.”

-¿Qué es la dictadura para ustedes?

“Nosotros seguimos padeciendo la dictadura del capital monopólico financiero. Ella es la que ha regido el orden del racismo y la intolerancia hacia nuestros derechos. Por eso, ante la presente contingencia, por arriba, no habrá más que “soluciones” en la línea de la “integración”. Integración como asimilación y subordinación a la totalidad del Estado nación chileno. E incluso del intento de aniquilamiento concreto frente a nuestras posiciones de lucha por  territorio y autonomía. Ello acrecentará la represión y la persecución política hacia los sectores más consecuentes con estas aspiraciones.”

-¿Qué pasa si luego del informe de la Comisión Asesora Presidencial - “mesa de diálogo”, como se ha publicado por los medios, la Nueva Mayoría ofrece una bancada parlamentaria mapuche?

"Ciertamente que el gobierno ofrecerá representación política, pero no a los legítimos dirigentes mapuche que sostienen coherentes convicciones autonomistas, sino que a individuos mapuche que son funcionales a sus intereses. Esto es, funcionales al proyecto desarrollista, productivista, consumista y extractivista que está en el ADN de la acumulación capitalista.”

-Sin embargo, existen grupos mapuche que no miran con malos ojos esa “oferta”…

“En efecto, existe una cosecha en curso ligada a un quehacer político que es parte de la institucionalización de ciertas franjas de la lucha mapuche. Y se expresa con personas de apellido mapuche que son absolutamente funcionales a los poderes establecidos por arriba. ¿Cuál es el problema principal en este ámbito? Que dadas las actuales condiciones de resistencia, organización y lucha autonomista consecuente de amplios sectores del Pueblo Mapuche, de producirse la institucionalización vía parlamentaria de individuos mapuche, se agudizarán las contradicciones en el movimiento general.”

-¿Qué pasaría?

“El movimiento se polarizaría. Por un lado, quienes estamos por la autonomía, incluso por la autonomía revolucionaria como lo plantea la CAM; y aquellos que están por institucionalizar la lucha mapuche. Bajo esas circunstancias se provocaría un quiebre. Desde nuestra perspectiva, no deja de resultar un ejercicio doloroso, pero sano. Para nosotros un virtual quiebre representa un desafío y una transparentación de las posiciones. En todo caso, lo cierto es que no existe ninguna garantía de que haya diputaciones o senaturías reservadas para mapuche que no pertenezcan a algún partido de la propia clase política dominante que, por lo demás, se encuentra en medio de una crisis feroz de su democracia representativa que no tiene por donde remontar.

Asimismo, “la oferta” de la gobernanza agrega las típicas “ayudas” focalizadas y clientelares que bien conoce el propio pueblo chileno.”

La doctrina del enemigo interno y el conflicto de baja intensidad

-¿Cuáles son las condiciones de la resistencia del movimiento autonomista Mapuche?

“Respecto del accionar del Estado chileno, nosotros decimos que los hechos tienen más fuerza que las palabras. Lo que observamos es que la institucionalidad está implementando un verdadero escenario para la guerra, en la lógica de la doctrina del enemigo interno y el conflicto de baja intensidad. Hablamos de una maquinaria política y militar para la guerra por parte del Estado en la zona. Quien quiera ver, ahí está la creciente militarización de última generación (se trata de armamento comprado a Israel), criminalización y represión en el Wallmapu; la prisión política, los montajes, la persecución sistemática, los controles de identidad. O sea, vivimos la violación permanente de los derechos civiles y humanos de nuestra gente.

A ello sumamos que la totalidad del personal militarizado estatal apostado en el territorio está allí para cautelar los intereses empresariales. Operan como la “guardia pretoriana” del capital forestal. Asimismo, enfrentamos la prórroga del Decreto 701 que tiene que ver con la certificación de la expoliación forestal.”

“¿Qué piensa la izquierda de la resistencia de nuestro pueblo?”

-¿Y qué ocurre con las bocas de la denominada “clase política”?

“En ese sentido, nosotros emplazamos no sólo al sistema político dominante, sino que también a las llamadas “izquierdas tradicionales” y a las “izquierdas revolucionarias”. ¿Cuál es su posición en relación a nuestra lucha?”

-Ya se conocen las posiciones de la “derecha tradicional” (UDI, RN, etc.) y de otras tiendas sistémicas…

“Que no haya un reconocimiento constitucional de nuestro Pueblo Nación es el resultado de que se impuso la derecha económica en la institucionalidad. Y la Nueva Mayoría se subordinó a esa imposición. Sin embargo, lo que nos llama poderosamente la atención es que sectores de la Nueva Mayoría que se autoproclaman “progresistas”, no tengan una posición clara al respecto.

Porque, ¿qué hay detrás de la “mesa de diálogo”? Una continuidad a un proceso de explotación de los recursos de basamento capitalista en su forma extractivista, junto al exterminio del Pueblo Nación Mapuche.

¿Qué piensa la izquierda de la resistencia de nuestro pueblo? Para nosotros no se trata simplemente de apoyar a una machi o a un lonko en particular. Queremos conocer su pensamiento práctico respecto de la opresión y saqueo total que sufrimos. Necesitamos definiciones concretas respecto del modelo de desarrollo que nos está destruyendo en el territorio. No nos interesan los “saludos a la bandera”.

Si nuestra decisión ante la integración forzada y el avasallamiento del Estado y su sistema político es la resistencia organizada y la autodefensa como ejes dinamizadores de nuestras luchas, ¿cuál es la posición que adoptará la izquierda? ¿Qué dirá la izquierda y el progresismo si hacemos el legítimo uso de las armas, fundado en el Derecho a Rebelión de los Pueblos del mundo frente a la tiranía? El Estado ejercita a diario y a discreción el monopolio de la violencia política en nuestra contra. Nosotros ya no lo podemos aguantar. Es la violencia del Estado la que nos violenta y no al revés.”

“No transamos con las políticas estatales e institucionales”

-¿Cuál es el proyecto político de la CAM?

“El ejercicio de reconstrucción nacionalitario (que no tiene nada que ver con el nacionalismo patriotero del fascismo), la autonomía sobre la base de la lucha por el territorio ancestral, y la autodefensa. Y la autonomía también es independencia política de los poderes que nos someten, adquieran la forma que adquieran (el capital, el Estado, las religiones, los partidos, las ong’s, etc.). Nosotros hablamos de la construcción en proceso de un nuevo proyecto y pensamiento  mapuche, desde, con y para el Pueblo Nación Mapuche, UN NUEVO RAKIDUAM. Se trata de definiciones colectivas y desde abajo que hemos encontrado a través del devenir de nuestra propia lucha y que tienen las categorías del anticapitalismo, antioligarquía, antiimperialismo. No provienen de la academia ni de las elites. Ahora bien, nosotros estamos empeñados en construir nuevas condiciones, superando las actuales, mediante la lucha misma. Nuevas condiciones políticas, culturales, cosmovisionarias, y, sobre todo, valóricas y éticas propias mapuche. Nosotros hablamos mucho de la ética de la acción política, no sólo respecto de la accion directa, sino de la conducta y actitud en la lucha. Por eso no transamos con las políticas estatales e institucionales. Y el control territorial se vuelve nuestra plataforma concreta para hacer frente a todo el andamiaje de poder que persigue que perezcamos.”

-¿Cuál es la diferencia entre el “nacionalismo” y lo “nacionalitario”?

“Aquí nosotros combinamos dos modos mundialmente conocidos respecto de lo que entendemos por liberación. Por un lado, está la emancipación de las clases oprimidas por las clases opresoras, y por otra parte, está la liberación de un pueblo cuando es sojuzgado por otro pueblo. Ambas luchas son absolutamente legítimas. Nuestra resistencia conjuga ambos momentos en un solo movimiento liberador. Nosotros hacemos converger la lucha anticapitalista con la lucha de liberación nacional.”

-¿A qué sociedad aspiran?

“Postulamos la liberación de la humanidad de toda opresión. Y en particular, por nuestro lugar en el mundo, la liberación como mapuche. Nuestro pueblo conformó históricamente una concepción colectiva de pueblo y de nación. Con autogobierno, autodeterminación, autonomía. Los mapuche somos una formación histórica y cultural común, con un idioma propio, con una concepción del mundo y una espiritualidad propias; con un sentido de pertenencia e identidad distintivo. En este contexto reivindicamos el concepto de nación. La nación y las relaciones sociales y materiales que buscamos recuperar de nuestros antepasados, de su legado, es un tipo de sociedad que entra inmediatamente en contradicción con la sociedad capitalista. Estamos en contra de la ideología de la modernidad capitalista, del desarrollismo productivista, del falso progreso infinito a costa de acabar autodestructivamente con la propia naturaleza de la que hacemos parte; estamos en contra del beneficio individual y privado por sobre el bien común y colectivo. Los mapuche siempre fuimos de mirada comunitaria y de reciprocidad con la naturaleza. Entonces ahí queda clarísimo el choque entre dos modos concretos y culturales irreconciliables. El desenvolvimiento de la reconstrucción del mundo mapuche se torna anticapitalista. Y esta contradicción insalvable entre el proyecto de desarrollo capitalista y la cosmovisión mapuche, la conocen muy bien los dueños del capital y de ahí su objetivo de destruirnos.

Aquí debería existir una reflexión profunda de aquellos que se dicen cercanos a la causa mapuche o pro-causa mapuche, en el sentido de entendernos a nosotros como sujetos revolucionarios.”

-¿Algunos los acusan de “nacionalistas y sectarios”?

“Eso debe ser aclarado y que no haya equívoco. La viabilidad de la liberación mapuche tiene que ver también con la liberación de la sociedad chilena de la totalidad capitalista predominante. Por eso le pedimos a esos sectores comprensión y autocrítica. No somos “proletariado rural, ni campesinado”. Buscamos el acompañamiento y la solidaridad de las izquierdas.”

jueves, 12 de enero de 2017

Chile. Los choferes del transporte colectivo conocen la ruta: La huelga comenzó

“Por nuestros compañeros… como abusan, no nos pagan la quincena, nos echan a los sindicalistas y a quienes reclaman… Hasta cuando… compañeros”.
Últimas palabras del chofer y dirigente sindical del Transantiago, Marco Antonio Cuadra, antes de quemarse a lo bonzo el 2 de junio de 2014. Murió hospitalizado 25 días después.

Andrés Figueroa Cornejo  

Un millar de choferes de la empresa Vule S.A. del sistema de transporte colectivo de la metrópolis chilena, Transantiago, se arrojaron a la huelga el 12 de enero de 2017 ante la negativa sistemática de la firma respecto de sus demandas salariales y del mejoramiento de sus condiciones laborales.

Se trata de la línea 300 del privatizado transporte público inaugurado el 2007 por la primera administración de Michelle Bachelet y cuya primera etapa fue ejecutada por el mandatario anterior, Ricardo Lagos Escobar, actual precandidato a las elecciones presidenciales de 2018.
Santiago es la capital de la vanguardia capitalista en América Latina y en buena parte del mundo. Y en Chile todo es mercancía. Desde el agua, la tierra, el aire, la integralidad de las relaciones sociales e individuales.

El mercado del trabajo está sometido a la superexplotación, al subcontrato, a la precarización, a la polifuncionalidad, y al conjunto de fenómenos enmarcados en la llamada “flexibilidad laboral”, tanto en el ámbito privado como en el estatal. La fuerza de trabajo organizada en sindicatos-empresa (no ramales o sectoriales) es mínima, y aquella fracción con capacidad de negociación con el empresariado es más insignificante todavía.

Asimismo, Chile es una de las sociedades líderes del globo en enfermedades asociadas a la salud mental, como la depresión y otras dolencias similares. Sin embargo, su puesto estelar en materia de dolores psiquiátricos no es resultado del clima, del carácter chileno, de la genética o de la geografía. Se encuentra íntimamente ligado a las formas que adquiere el trabajo. Al miedo, a la ansiedad, a la impotencia que emerge de la inseguridad laboral. El terror al desempleo, a diferencia de otros países, es superior a perder o carecer de la plenitud erótica, por ejemplo. Y en consecuencia, el trabajo tiende a vincularse con el displacer, con el sufrimiento, con la angustia permanente “por llegar a fin de mes”. El trabajo como “realización personal y social” es tan fantástica como la galaxia más remota. De hecho, el trabajo es la negación del sujeto y de la libertad. Es desintegración, calvario, puro extrañamiento y deshumanización.

En medio de la adversidad, los choferes del Transantiago tienen clara la ruta y ya ofrecen organización, lucha y resistencia.

La huelga

En el contexto de la negociación colectiva de los sindicatos números 8 y 42 de buses Vule S.A., más de mil conductores del Transantiago votaron la huelga y un proceso de paralización, que se efectivizó desde el primer turno del jueves 12 de enero de 2017. Es una de las huelgas de mayores dimensiones desde que fue implementado el presente sistema de transporte metropolitano.

Los trabajadores de la línea 300 exigen un salario base más próximo a sus necesidades, un incremento en los bonos de almuerzo, movilización, validación, capacitación. Uno de los argumentos-fuerza de los trabajadores es que la empresa obtiene 1.900 millones de pesos (más de USD287.000) en utilidades anuales. Semejantes ganancias resultan de los bajos salarios para los trabajadores y del alto precio de los pasajes para los usuarios. De hecho, el pasaje del Transantiago es uno de los más caros del Continente en relación al sueldo mínimo.

Como es habitual, la decisión de adoptar la huelga corresponde a una medida de fuerza histórica y de última instancia de los asalariados ante la falta de disposición de la compañía a la hora de negociar respecto de sus demandas laborales.

El dirigente sindical Rafael Contreras solicitó “comprensión y solidaridad a los pasajeros, que si bien se verán afectados en sus planes de viaje mientras dure la huelga, sabrán comprender que nuestra lucha se da para mejorar la condición de los trabajadores, e inmediatamente, para poder brindar un mejor servicio”.

Por su parte, el dirigente Luis Faúndez señaló que “la huelga fue forzada por la propia empresa al mostrarse completamente intransigente frente a nuestras reivindicaciones de mejores condiciones laborales. Ellos se llenan los bolsillos con el alza del pasaje, con la subvención que el Estado les da mediante los impuestos de todos, y a nosotros, a los que hacemos funcionar el transporte público en la ciudad, nos dan migajas. Por dignidad y por mejores vidas para nuestras familias no nos ha quedado otra alternativa que ir a la huelga”.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Chile. Caso Mauricio Hernández Norambuena: “Hoy es el comienzo del fin de su cautiverio feroz”

“Bailé, con el aire bailé / Al abrirse las celdas / Y ver a mi padre volver / Lloré, bailé.”
José Seves

Andrés Figueroa Cornejo   

Actualmente Mauricio Hernández Norambuena se encuentra confinado en la Prisión Federal de Mossoró, en Río Grande del Norte, Brasil, a más de 5 mil kilómetros de Santiago de Chile, luego de casi 15 años de presidio en los más cruentos penales de la república carioca, acusado por su participación en la retención involuntaria de un empresario de ese país por motivos políticos, sin ningún compromiso de hechos de sangre.

Mauricio desde muy joven se integró a la lucha antifascista que libró el pueblo chileno en contra de la dictadura militar y cívica representada por Augusto Pinochet. Tanto en países del mundo que sufrieron genocidios descomunales bajo el horror del fascismo y el nazismo, como en los territorios de América Latina respecto de sus innumerables tiranías de fauces y bestias contra la mayoría oprimida, muchas personas que asumieron la misma conducta política y ética que Mauricio Hernández, hoy ocupan cargos públicos y reciben honores planetarios. Mauricio Hernández Norambuena, no. Muy por el contrario.

Frente a la resolución del ministro en visita extraordinaria de la Corte de Apelaciones de Santiago, Mario Carroza, el pasado 13 de diciembre, el abogado de Mauricio Hernández, Alberto Espinoza, expresó que “Antes que todo, la familia y los amigos de Hernández Norambuena, premios nacionales de diversas disciplinas, intelectuales chilenos e internacionales y destacadísimas personalidades del arte y la cultura del país, continuamos bregando por la libertad integral de Mauricio. Reconocemos como un gran avance la resolución del ministro Mario Carroza al momento de acoger parte de nuestra solicitud y resolver la prescripción gradual de las dos penas que mi defendido purgó hasta diciembre de 1996, rebajándolas en un grado y dejando cada una de ellas en 15 años y un día”.

-¿Por qué comporta un avance tan importante la rebaja penal?

“Porque con la resolución del juez Carroza se remueve un impedimento en relación a una condición que pone Brasil para la subsiguiente extradición a Chile de Mauricio Hernández. Una vez que la sentencia quede firme y ejecutoriada, Brasil debe dar cumplimiento al traslado de mi defendido a nuestro país.
Por otro lado, la familia de Mauricio presentó una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que no sólo ya fue acogida a tramitación, sino que está en los momentos de la emisión del informe de fondo. En la práctica ello significa que la CIDH ha reconocido que existe una situación de violación de derechos humanos, en particular por el régimen carcelario que Brasil ha aplicado en contra de Hernández Norambuena. Lo que se espera es que en los próximos meses la CIDH presente una denuncia a la CorteInteramericana de Derechos Humanos con el propósito de condenar al Estado brasileño por lo relatado”.

-¿Qué acciones se necesitan ahora?

“Nosotros exhortamos al gobierno chileno para que reclame el cumplimiento de esta decisión judicial. Eso acelera su retorno al país. Aunque parezca contradictorio que mientras exigimos la libertad de Mauricio, ahora estemos en la lucha porque cumpla la pena en Chile, ello tiene una explicación bien concreta y urgente. En Brasil, Hernández Norambuena ha sido mantenido bajo el llamado Régimen Disciplinar Diferenciado (RDD), un sistema de tortura y confinamiento que busca el aniquilamiento físico y mental del detenido; un doble castigo basado en el aislamiento y la incomunicación que ha debido enfrentar con entereza sorprendente. Ese tipo de encierro permanente significa un conjunto de limitaciones, derecho a visita sólo a la familia directa, no acceso a los medios de comunicación, no contacto con otros internos. Solamente puede ver a los gendarmes de las respectivas cárceles donde ha permanecido y mirarlos a los ojos es motivo de un castigo superior.
Él se encuentra en una celda de aislamiento, de dos por tres metros, sin luz natural, donde está la cama y el baño, sin derecho a evacuación de su excusado si no lo dispone el custodio. Debe permanecer encerrado 22 ó 23 horas diarias. Habitualmente lo sacan a un pequeño patio una hora diaria. Mauricio es la única persona que en Brasil ha soportado el RDD de manera tan prolongada (casi 15 años).
Ya en Chile, podremos ofrecer en mejores condiciones las acciones tendientes a conseguir su más pronta libertad.”

Alicia Lira, Presidenta AFEP: “Mauricio arriesgó su seguridad para terminar con la cultura de la muerte”

La Presidenta de la Asociación de Familiares de Ejecutados Políticos de Chile (AFEP), Alicia Lira, manifestó que “nosotros reivindicamos la significación de la lucha de Mauricio Hernández Norambuena durante los peores años en que actuó el terrorismo de Estado en nuestro país. Él fue uno de los miles de chilenos y chilenas que resistieron empleando todas las formas de lucha en contra de la tiranía. Mauricio arriesgó su seguridad, su comodidad, su bienestar económico, para terminar con la cultura de la muerte. Por eso la AFEP es parte de la campaña por la restitución de todos los derechos que a él se le violentan en Brasil. Porque aquí, en medio de la impunidad que vivimos, es impresentable que se le nieguen los derechos a una persona que resistió dignamente a la dictadura, mientras que otros que exterminaron, violentaron, torturaron, quemaron a gente viva, gocen de total libertad. Mauricio debe volver a Chile y sus derechos y dignidad personal tienen que ser resguardadas. Nos alegramos de que Mauricio no sea uno más de los detenidos desaparecidos o de los ejecutados políticos en Chile.

La cultura y los intelectuales

La destacada actriz de teatro, cine y televisión, Catalina Saavedra, dijo que “como representante del mundo de la cultura, me solidarizo humanitariamente con la causa de Mauricio Hernández”.

Por su costado, el periodista y escritor Víctor Hugo Robles, “El Che de los Gay”, afirmó que “como representante del activismo que ha contribuido a ampliar la democracia sexual en Chile y desde el respeto de la diversidad política y del respeto a la integridad de nuestro propio cuerpo, nos hacemos cómplices de los luchadores sociales como Mauricio, que contribuyeron al fin de la dictadura. Por eso pedimos su libertad y el cuidado de su integridad física. Por eso estamos solidarizando con él y con su familia y nos hacemos parte de este movimiento nacional e internacional que exige su libertad”.

Laura Hernández: “Con Mauricio en Chile podremos defender por fin sus derechos conculcados en las cárceles de Brasil”

Por otro lado, la hermana y doctora en medicina de Mauricio Hernández, Laura Hernández, precisó que “este es el momento más cercano de tener a Mauricio entre nosotros. Aunque eventualmente él se encuentre en alguna cárcel de Chile, implicará facilitar la defensa de sus derechos que durante casi 15 años le han sido conculcados en Brasil. Cuando decimos que actualmente estamos bastante esperanzados tiene que ver con que jurídicamente nuestros argumentos resultan irrefutables y con que en nuestro país existe la posibilidad cierta de un indulto.
Pero también como familia de Mauricio Hernández sabemos que la situación puede tornarse adversa si es que las organizaciones sociales y los más diversos movimientos sociales no continúan denunciando la situación inhumana en la que se encuentra. Hoy es el comienzo del fin de este especial ensañamiento en contra de mi hermano, que no ocurre con otros prisioneros en Brasil ni con quienes cayeron con él. Al comienzo sólo solicitábamos, pedíamos. Hoy es la hora de la exigencia y de no bajar la guardia.”

Laura Hernández Norambuena finalizó su intervención comunicando que el próximo 28 de diciembre en el Museo de la Memoria (Matucana 501, Santiago, Chile) se efectuará un conversatorio sobre la situación de Mauricio; y el 29 de diciembre se realizará el lanzamiento de un libro que reseña desde la perspectiva de Mauricio la lucha armada que libró el Frente Patriótico Manuel Rodríguez. El texto se presentará en la Biblioteca Nacional (Alameda 651, Santiago, Chile).

*A  la conferencia de prensa asistieron Alicia Lira, Laura Hernández, Carla Pellegrin, Catalina Saavedra, Víctor Hugo Robles y Alberto Espinoza.

Foto gentileza de Marucela Ramírez